revista dharma




INDICE

PRINCIPAL

Ciencia y budismo (i)
Dalai Lama, El universo en un solo átomo, Grijalbo, 2006

Josep-Lluís Navarro

Sigue creciendo la obra del Dalai Lama en castellano: se acaba de traducir y editar “El universo en un solo átomo”, sólo un año después de la edición inglesa. El subtítulo en castellano suena algo pretencioso: “Cómo la unión entre ciencia y espiritualidad puede salvar el mun-do”, cuando lo que hace es explorar los límites de la ciencia y de la sa-biduría budista, así como apuntar posibles vías de intercambio y fecundación mutua. Tampoco ayuda la contraportada, donde se repite 3 ó 4 veces “la ciencia y la fe”… ¿qué fe? No; se trata de explorar la interfaz entre el budismo y la ciencia, suponiendo que ambos tratan de comprender el mundo por medio de la investigación crítica. En varias ocasiones insiste el autor en que cuando el análisis científico invalide tales postulados budistas habrá que abandonarlos. La espiritualidad debe incorporar los hallazgos y avances científicos para evitar el fundamentalismo, mientras que la ciencia debe superar el reduccionismo de creerse “la única” o “la última” explicación de todo para evitar el materialismo dogmático y el nihilismo.

Después de situar el tema con referencias concretas a su biografía y experiencias, el Dalai Lama aclara las similitudes entre los dos enfoques (investigación empírica basada en la experiencia y la razón, “experimentos reflexivos”, inferencia y deducción), así como sus diferencias (alto desarrollo en la ciencia de un razonamiento matemático muy complejo, “falsabilidad popperiana”, noción de empirismo más amplia en el budismo, que incluye no solo los hechos objetivos, sino también la experiencia interior, así como la ética…). A continuación, dedica un capítulo a la física, otro a la astronomía, otro a la biología, tres a la conciencia y uno a la “ética y genética”. En todos ellos va haciendo paralelismos entre los conceptos budistas y los de la ciencia occidental, a lo largo de un recorrido ameno y divulgador pero riguroso. El libro nos parece tan importante que ahora y aquí nos centraremos en el primer capítulo, dedicado a la física, dejando el resto para futuras reseñas. Así podremos conectar con otros libros recientes sobre esta temática, que poco a poco van traduciéndose al castellano y que son una ínfima parte de las docenas de buenos libros que ya existen en inglés sobre estas cuestiones.

Centrándonos pues en la física, la conexión la haríamos con el ya clásico “El Tao de la Física”, de Fritjof Capra (original de 1975, con múltiples traducciones y reediciones), que abría todo un campo. Luego la cosa se ha llegado a degradar, como en la recién estrenada película “¿¡Y tú qué sabes!?”, que impresiona de en-trada, pero decepciona al saber que los tres directores del film (y muchos participantes) son discípulos de un tal Ramtha, entidad que se manifiesta a través de una médium yanqui que ha creado un culto y un imperio a su alrededor (y que aparece en la película como “maestra espiritual”). Sa- bemos del gran impacto de este film en muchos buscadores, por eso mismo nos parece importante separar el grano de la paja y alertar contra las confusiones y simplificaciones del supermercado espiritual.

Justo lo contrario es lo que hace el Dalai Lama en su libro: ofrecer espacio y oportunidad para el contraste, el matiz y la explicación. Así, nos presenta las bases de la “teoría del vacío” budista y señala su concordancia con la física cuántica, al tiempo que invita a superar la “física rudimentaria” de los textos budistas y a incluir la física moderna en los programas de estudios de los monasterios. Con un sabio equilibrio entre divulgación y rigor resume aspectos clave de la física como la dualidad onda/partícula, el principio de incertidumbre de Heisenberg o la relatividad de tiempo y espacio, donde vuelve a destacar coincidencias con la filosofía budista. Va pasando de un campo a otro, intercalando síntesis de los principales textos budistas y descubrimientos de la física, recordando sus experiencias y conversaciones con importantes científicos, en especial David Bohm, quien expresó muy bien la inversión clave de la física actual: la realidad fundamental ya no son unas “partículas” independientes, sino la inseparable interrelación cuántica de todo el universo. Esta naturaleza interdependiente de la realidad, así como su carácter paradójico y contradictorio, es otro de los puntos de contacto entre los dos enfoques, y para solucionar la contradicción o incompatibilidad entre el mundo cotidiano y macroscópico (de la física clásica) y el subatómico (de la mecánica cuántica), el Dalai Lama sugiere la solución budista del “principio de las dos verdades” (“convencional” y “última”), si bien confiesa que en cuanto a sus implicaciones en la física “no tengo la más remota idea”.


SUBIR






BUDISMO · ECOLOGÍA · VIDA SANA · SOLIDARIDAD · CULTURA